jueves, junio 13

La taiwanesa TSMC construirá una fábrica de chips en Dresde | Economía

Ya es es oficial, el fabricante de chips taiwanés TSMC, la compañía más importante del sector en todo el planeta, ha decidido construir una planta en Dresde, la capital del estado de Sajonia. En la tarea contará como socios con otras tres empresas: las alemanas Bosch e Infineon, y la holandesa NXP, cada una de los cuales recibirá el 10% de las acciones de la empresa conjunta. TSMC liderará el conglomerado, y contará con el 70% restante.

“El objetivo es construir una fábrica moderna para la producción de semiconductores con el fin de poder cubrir las futuras necesidades de capacidad de los sectores industrial y automotriz de rápido crecimiento”, aseguró TSMC en comunicado.

El monto final de la inversión se decidirá cuando haya claridad sobre la financiación estatal del proyecto. Previamente se había hablado de subvenciones federales alemanas de hasta 5.000 millones de euros, que deben contar con el visto bueno de Bruselas. Dadas las ingentes inversiones que requieren estas plantas, equipadas con tecnología punta, estas ayudas son habituales: recientemente Intel recibió el compromiso del Ejecutivo alemán de que les facilitaría 10.000 millones para su instalación en Magdeburgo, en la que será la mayor inversión jamás vista de una empresa extranjera en el país germano.

La futura fábrica de TSMC tendrá una capacidad de producción mensual de 40.000 obleas, que contienen chips en los rangos de tamaño de 22 a 28 nanómetros y de 12 a 16 nanómetros. La empresa conjunta, denominada ESMC, contará con alrededor de 2.000 empleados. ESMC planea comenzar la construcción de la fábrica en la segunda mitad de 2024 y entrar en funcionamiento a finales de 2027.

“Habrá un ecosistema real para la fabricación de semiconductores en Alemania”, celebró el ministro de Economía, Robert Habeck, haciéndose eco de la decisión de TSMC de construir la planta en Dresde. “Va a generar pedidos para todo el sector: para constructores de maquinaria, para fabricantes de óptica, para trabajadores cualificados”.

El acuerdo permite avanzar en el objetivo que se ha marcado la Comisión Europea de que un 20% de la producción de chips se haga en el continente. Y Alemania, que cuenta con una potente industria automovilística muy necesitada de chips, va a la cabeza. “La producción nacional robusta de semiconductores es de particular importancia para nuestra competitividad global, porque los semiconductores mantienen nuestro mundo en funcionamiento y hacen posible la transformación hacia la neutralidad climática”, apunta Habeck.

“Sin ellos, ninguna computadora funciona, ningún automóvil conduce, ni el viento ni los sistemas solares pueden producir energía”, añadió. El proyecto asegura puestos de trabajo cualificados y valor añadido para Alemania. “Al mismo tiempo, muchas empresas a lo largo de la cadena de valor y las industrias usuarias, desde grandes hasta medianas empresas, se benefician de una inversión de esta magnitud”.

El ministro Habeck elogió la inversión como un voto de confianza hacia una economía alemana que se ha visto afectada por los altos precios de la energía tras la invasión rusa de Ucrania, que ha provocado una desaceleración económica y el temor a que la industria de la primera potencia económica de Europa esté perdiendo fuerza.

El gobierno sajón ha calificado de “buena noticia” el anuncio de TSMC. Junto con la decisión de Intel a favor de Magdeburgo y la expansión de Infineon en Dresde, este acuerdo dará un gran impulso al desarrollo regional en Alemania Central, explicó el Ministro de Desarrollo Regional de Sajonia, Thomas Schmidt. Según el político de la CDU, toda la economía europea se verá beneficiada, justo en un momento en que busca volverse más independiente de los proveedores no europeos.

La de TSMC será la inversión más grande en la historia de Sajonia, y permite al primer ministro estatal Michael Kretschmer (CDU) colgarse una medalla en un momento delicado por el desafío del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania, con el que rivalizará en las elecciones regionales del próximo año.

“Esto solo funcionará si Alemania se convierte en un país de inmigrantes”, dijo Kretschmer en una rueda de prensa, y reconoció que cubrir las más de 10.000 vacantes que generaría la fábrica y sus proveedores requeriría de nuevas inversiones en capacitación.

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