lunes, abril 22

Jennifer Hermoso, una futbolista con sombrero de copa | Mundial fútbol femenino 2023

Después del partido ante Costa Rica, aunque tenía los labios morados y tiritaba de frío, Jennifer Hermoso (Madrid; 33 años; jugadora del Pachuca mexicano) atendió con paciencia a los medios en la zona mixta del estadio Regional de Wellington. “Estoy tranquila porque hemos ganado y porque con trabajo todo llegará”, resolvía entonces, con el gesto un poco torcido porque había errado un penalti. Unos días más tarde, ya ante Zambia en el segundo duelo del Mundial, sus palabras le dieron la razón, toda vez que le salió una noche redonda, goleadora por dos veces y asistente en otra, partido centenario con la selección. “He invocado a todos… No, no, estoy contenta y bien, estamos en octavos”, se arrancaba, con gracia; “el escenario no podía ser mejor, cumplir 100 partidos y todo lo que eso conlleva… Son muchos años, muchos entrenamientos, mucho trabajo. Y encima con esta victoria en el Mundial que explica que vamos a seguir dando guerra”. Y ella lo hará como interior o como delantera, a gusto del seleccionador Jorge Vilda, que ya antes de viajar a Nueva Zelanda lanzó un epítote de lo más diáfano: “Es la mejor mediapunta del mundo”.

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Misa, Irene Paredes, Olga Carmona, Ona Batlle, Ivana Andrés, Teresa Abelleira, Aitana Bonmatí, Alexia Putellas, Mariona Caldentey, Jenni Hermoso y Salma Paralluelo

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Zambia Women

Eunice Sakala, Margaret Belemu, Lushomo Mweemba, Martha Tembo, Agness Musesa, Evarine Katongo, Siomala Mapepa, Susan Banda, Racheal Kundananji, Ireen Lungu y Barbra Banda

Goles 1-0 min. 9: Teresa Abelleira. 2-0 min. 13: Jenni Hermoso. 3-0 min. 68: Alba Redondo. 4-0 min. 70: Jenni Hermoso. 5-0 min. 84: Alba Redondo.

Árbitro Hyeon-Jeong Oh

Tarjetas amarillas Ochumba Lubandji (min. 91) y Martha Tembo (min. 99)

La historia de Jenni en la selección comenzó el 21 de junio de 2012, duelo correspondiente a la fase de clasificación de la Eurocopa 2013, y envite que el equipo resolvió por 4 a 0. “Estar aquí es un sueño para cualquiera de nosotras, lo máximo a lo que puedes aspirar. Espero que sea el primero de muchos partidos”, resolvió para Marca entonces. Dio en la diana, pues es la segunda jugadora en alcanzar la centena de encuentros, precedida por Alexia Putellas (104). Sus números, sin embargo, dignifican la profesión del atacante, única en alcanzar la barrera de los 50 tantos —una cada dos choques—, y algo que en el equipo masculino sólo logró David Villa (59). Es, además, la máxima goleadora de España, también en los Mundiales porque con los tres que hizo en Francia 2019 suma cinco. Sus compañeras, que tras Zambia le hicieron un manteo para festejar los goles y la fecha histórica, lo festejan con entusiasmo.

Es una futbolista que se hace querer en el camerino, siempre con la sonrisa puesta. “El otro día no estaba fastidiada, pero sí que se quedó con la espinita del gol tras fallar el penalti. Su recompensa ante Zambia no ha estado mal”, revela Oihane. “Es un tópico pero falla el penalti quien lo chuta. Así que está claro que las demás seguro que no lo fallaremos. Sabíamos que se iba a reponer y lo ha hecho a lo grande”, apunta Paredes. Jenni, lo tenía claro: “Fallar el penalti fue anecdótico, llevo muchos años en esto. Todo acaba llegando. Siempre lo he hecho así y me he preparado mucho para seguir viviendo días como este”.

Sea de interior junto con Aitana o Alexia —”la conexión que tengo con ellas es de muchos años; aunque no juegue ya en el Barcelona, al fútbol se juega con los pies y nosotras sabemos muy bien lo que queremos en cada momento, eso queda”, admitió—; sea de 9 que es más bien un falso 9 porque le gusta bajar para dar la asistencia definitiva. “Sí, me gusta más dar pases, dar el último para crear ocasiones de gol y que mis compañeras marquen. Es de las cosas que más disfruto. Los regates salen innatos, me vienen de cuando jugaba de pequeña en la calle”, reflexionó. Y es esa capacidad de asociación, también de jugar de espaldas a la portería o de remate la que hace que Vilda la utilice de comodín.

“Jenni es una jugadora de equipo, que pone la calidad, el esfuerzo y el talento en beneficio del equipo. Hay momentos que le toca un poco más arriba y otros que actúa de 10, donde se le da bastante libertad, con alguna consigna [defensiva]. Con su calidad puede jugar donde sea que lo va a hacer bien”, le piropeó el seleccionador. Así lo ven sus compañeras. “Es muy polivalente, tiene una zurda espectacular y puede jugar donde quiera porque calidad le sobra”, señala Olga Carmona. “Como las mejores, encaja en cualquier sitio. Es increíble”, añade Misa. “Aporta mucha seguridad, tiene mucha movilidad, el último pase, mantiene el balón… Es Jenni, ya la conocemos y nos da mucha variedad de juego”, interviene Alba Redondo. “Es una pedazo futbolista, top, imprescindible. Esté donde esté, va a cumplir y más”, remacha Ivana. Jenni responde: “A mí me gusta más jugar entre las líneas, pero trabajo por y para el equipo sin perder mi esencia, que es querer el balón y asociarme mucho”. Y, de momento, le sale de maravilla.

“Tiene una calidad inmensa, gol, pase, visión, aguanta la pelota, es una gran jugadora. Es un orgullo tenerla con nosotros”, conviene Tere. “Tenerla es un lujo, dentro y fuera del campo. Dentro es alegría, cuando está contenta todo el mundo disfruta, tiene magia en los pies”, apostilla Irene Guerrero. “La has visto, ¿no? Está on fire. Se ha salido una vez más. Es muy completa y los goles le dan confianza. Da gusto ver que rinde así, nos acerca a ganar los partidos”, agrega Paredes.

Lo mismo ocurre en los entrenamientos. “Es que ella es magia. Golpea bien con las dos piernas y es muy difícil adivinar dónde van a ir sus tiros. Y además las pone a las escuadras…”, argumenta Misa. “Es mejor ir con ella que contra ella en los partidillos. Es una compañera, además, de la que aprendes mucho, también esfuerzo y sacrificio”, insiste Redondo. “¡Buf! defenderla es muy complicado, te la aleja y te esconde la pelota, por algo es una de las mejores del mundo”, amplía Ivana. “Sí, pero es de las que en el rondo busca el caño, ¿eh? Lo hace por el cachondeo, es alegría pura”, cuenta Irene Guerrero.

Jenni, que no se separó del trofeo a la mejor jugadora hasta que se fue a la ducha, pues la llevó en mano a la zona mixta y a la sala de prensa, sonríe por lo que viene. “Estoy muy bien mentalmente, físicamente también estoy en un momento muy bueno, y sigo entrenando para dar mi máximo nivel. Quiero seguir disfrutando del fútbol y sigo teniendo la suerte de defender a este país”. Lo hace como la máxima goleadora, como la jugadora que puede ser el hilo conductor del juego o como la que le pone el punto final. Pero, eso sí, no se desvía de su objetivo final: “Tengo en la mente una sola opción, que es ganar el Mundial con mi selección, con mi país”. Si juega con el sombrero de copa y la varita, será más sencillo.

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