martes, mayo 28

España pierde el pulso por la plaza clave de la supervisión financiera europea | Empresas

Claudia Buch, vicepresidenta del Bundesbank.picture alliance (dpa/picture alliance via Getty I)

La supervisión financiera de la Unión tiene nuevo puente de mando. En una carrera en la que España partía con muchas opciones (sobre el papel, la subgobernadora Margarita Delgado era la más capacitada), finalmente fue Alemania la que dio caza a un puesto clave para el control de la gran banca comunitaria. La vicepresidenta del Bundesbank, Claudia Buch, será la nueva presidenta del Mecanismo Único de Supervisión (MUS) a partir del 1 de enero de 2024, la plaza más influyente para el sector en Europa.

La insistencia germana por la dirección del MUS se explica por varios motivos. El principal es el contexto económico, con los tipos de interés altos frenando la actividad, en la antesala de una posible recesión en el Viejo Continente y con la economía germana gripada. A esto se unen las dudas sobre una parte de su sector financiero, tanto de las entidades de menor tamaño como por los problemas perennes de Deutsche Bank (fue de las que más sufrió por la crisis del Silicon Valley Bank y Credit Suisse).

También ha pesado en la decisión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) la apuesta de España por el Banco Europeo de Inversiones (BEI), en detrimento de la candidatura de Delgado. A pesar de contar con el aval unánime del Parlamento Europeo, el Gobierno veía más factible la victoria en el banco de inversiones, de ahí que se hayan concentrado los esfuerzos en recabar apoyos para esta opción, restando posibilidades de la subgobernadora del Banco de España.

Diversas fuentes financieras cuestionan esta falta de respaldo político de La Moncloa, más si cabe al tratarse de una posición de tanto calado para el sector. Las críticas, por el momento, no afloran con fuerza, aunque el Ejecutivo ya siente la presión y no se puede permitir un tropiezo de Calviño para alcanzar la dirección del BEI. Eso sí, los antecedentes exigen prudencia: la vicepresidenta ya erró en sus intentos de llegar a la dirección del FMI y a la presidencia del Eurogrupo.

“El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo nominó hoy [por este miércoles] a Claudia Buch para el puesto no renovable de presidenta del Consejo de Supervisión por cinco años, tras consultar con el Consejo de Supervisión”, comunicó el BCE. Relevará así al italiano Andrea Enria a partir del 1 de enero de 2024.

Esta decisión se puede explicar igualmente por el juego geopolítico. Alemania ha perdido recientemente la presidencia de la Junta de Resolución (estaba Elke König hasta finales de 2022), la dirección del mecanismo de rescate europeo (Klaus Regling) y la presidencia del BEI a finales de año (Werner Hoyer). Así que para los germanos era esencial el puesto del MUS y para el resto de los Veintisiete resultaba complejo negárselo ante esta pérdida de representación.

Pese a ello, no se descarta marejada de una parte de los eurodiputados. Creen que no se ha tenido en cuenta el informe de la Comisión de Economía del Parlamento. Eso sí, no era vinculante y no descartaron a Buch, sino que señalaron a Delgado como su favorita. De cualquier forma, está sobre la mesa que varios eurodiputados muestren en la comparecencia pública de Buch ante la comisión su disgusto con la elección de la cúpula del Eurobanco. Según algunas fuentes consultadas, podrían incluso bloquear el nombramiento, lo que abriría una crisis institucional sin precedentes. Por ese motivo, otras fuentes confirman que existe un gran descontento, pero dudan de que vayan tan lejos.

No suma, pero tampoco resta

España ha apostado por hacerse con la presidencia del Banco Europeo de Inversión (BEI), que comenzará a discutirse este viernes y sábado en la reunión de los ministros de Finanzas en Santiago de Compostela, en detrimento de controlar el MUS. Con la victoria de Alemania en la supervisión bancaria, Calviño no tiene por qué sumar opciones, pero al menos tampoco resta.

Según fuentes conocedoras de las negociaciones, los germanos tenían un acuerdo con Italia para que les apoyasen a cambio de su respaldo al nuevo miembro italiano del Comité Ejecutivo del BCE, que sucederá al también transalpino Fabio Panetta (se marcha para dirigir el Banco de Italia). Unos movimientos que han contado con el beneplácito de Lagarde, lo que probablemente acabó de inclinar a favor de Buch la votación.

El movimiento era relevante para Calviño, ya que resultaba casi imposible que se entregasen dos puestos al mismo país de forma consecutiva. Así, la vicepresidenta mantiene intactas sus opciones en la pugna por la presidencia del BEI con otra candidata de postín: Margrethe Vestager, vicepresidenta de la Comisión Europa.

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