jueves, junio 13

El Maccabi Tel Aviv se refugia en Chipre | Baloncesto | Deportes

Las balas vuelven a herir al baloncesto europeo. A la exclusión hace un año y medio de los tres equipos rusos (CSKA Moscú, Zenit San Petersburgo y Unics Kazán) de la Euroliga por la invasión de Ucrania, veto que todavía se mantiene, se une ahora la particular situación del Maccabi Tel Aviv por el conflicto árabe-israelí. El conjunto amarillo ha enviado a Chipre a sus jugadores extranjeros, entre ellos el base nacionalizado español Lorenzo Brown, y en las próximas horas o días tomará la misma medida con los baloncestistas nacionales. Los acontecimientos deportivos, entre ellos las Ligas domésticas, han sido suspendidos en Israel, y también ha sido aplazado el encuentro de la Euroliga de este jueves que debían disputar en Tel Aviv el Maccabi y el Olimpia Milano. La máxima competición europea ha aceptado igualmente un cambio de sede para que el partido del Valencia Basket en la ciudad israelí, programado para el miércoles de la semana siguiente, tenga lugar en la Fonteta, y que de ese modo la cita de vuelta se cambie a Tel Aviv. El viernes próximo el Maccabi visitará al Panathinaikos, por lo que no deberá actuar como local hasta principios de noviembre, aunque siempre en función del conflicto bélico.

“La Euroliga reitera su firme compromiso contra todos los actos de violencia y a favor de la paz y seguirá usando su voz para promover el respeto, la inclusión y la diversidad, valores que se encuentran en el centro de la organización y sus equipos”, ha comunicado el organismo que preside Dejan Bodiroga. Mientras, el Partizán de Belgrado ha ofrecido su cancha, el Stark Arena, para que el Maccabi juegue allí sus partidos como local si así lo considera. “En estos momentos difíciles, quiero decir que Maccabi tiene un amigo sincero en Serbia, que está listo para ofrecerle un nuevo hogar temporal y una cordial bienvenida a Belgrado”, ha expresado el presidente del club, Ostoja Mijailovic; “si su club se ve obligado a jugar partidos fuera de su país, el Partizán está listo para proporcionarle instalaciones de entrenamiento, alojamiento y una sede para los partidos”. El club de Belgrado vivió una situación parecida en 1991 y 1992, cuando se mudó a Fuenlabrada debido a la guerra de los Balcanes. Aquel inolvidable equipo, dirigido por Zeljko Obradovic, conquistó ese curso su primera Copa de Europa con un triple de Djordjevic en el últimos suspiro de la final contra el Joventut en Estambul. Recientemente el club madrileño visitó Belgrado y fue homenajeado en agradecimiento a aquella época.

De momento, el Maccabi ha encontrado refugio en Chipre, donde ya disputó un torneo el pasado septiembre. Los jugadores extranjeros, como Lorenzo Brown y como el cubano Jasiel Rivero, miembro la temporada pasada del Valencia, están en el país chipriota a la espera de cómo evolucionan los acontecimientos y de poder reanudar los entrenamientos y, al menos, la Euroliga (el Hapoel de Tel Aviv se encuentra en la misma situación en la segunda competición europea, la Eurocup). “Los acogeremos. Hemos hecho arreglos con algunos pabellones e instalaciones de entrenamiento. La cuestión es humanitaria. Estamos a su disposición y si surge algo responderemos positivamente, siempre de acuerdo con el gobierno y la policía”, ha comentado el presidente de la Federación de Baloncesto de Chipre, Andreas Mouzourides. El Maccabi, entrenado por Oded Kattash, también seleccionador de Israel, y con 22 millones de presupuesto, ha aparcado de momento el balón.

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