jueves, junio 13

Bruselas investigará las subvenciones de China a los vehículos eléctricos: “Debemos defendernos de las prácticas desleales” | Economía

Bruselas vuelve a poner el foco en China y sus voraces prácticas económicas. La Comisión Europea va a lanzar una investigación sobre las subvenciones estatales de Pekín a sus vehículos eléctricos, según ha anunciado este miércoles la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, quien ha incidido en que el mercado mundial está inundado de coches chinos baratos cuyo precio se mantiene “artificialmente bajo” debido a esos subsidios, mientras las empresas europeas se ven excluidas de mercados exteriores, son víctimas de “prácticas predatorias” y quedan atrás “socavados” por ese dopaje a base de dinero estatal a sus competidores extranjeros. “Europa está abierta a la competencia. No a participar en una carrera a la baja. Debemos defendernos de las prácticas desleales”, ha remarcado Von der Leyen en su discurso anual sobre el estado de la Unión en el Parlamento Europeo en Estrasburgo.

Las alarmas habían saltado en varias capitales, aunque el proceso ha comenzado de oficio. Datos como que los coches eléctricos de marcha china han subido hasta el 8% de cuota de mercado en unos tres años, que puede llegar al 15% en 2025 o que son un 20% más baratos han hecho que en Bruselas se pongan a investigar los subsidios del gigante asiático en toda la cadena de valor del proceso de fabricación (materias primas, baterías eléctricas, componentes…).

Una vez puesta en marcha la investigación oficialmente, este miércoles Von der Leyen solo hizo el anuncio, a los nueve meses se pueden imponer medidas provisionales para compensar los subsidios que supuestamente distorsionan el mercado y a los 13 meses ya pueden aplicarse la contrarréplica definitiva.

La Unión y varios Estados miembros, entre ellos Francia, que ha presionado en los últimos meses para que la Comisión tome medidas sobre los vehículos eléctricos que gozan de subvenciones de Pekín, se han mostrado muy preocupados por las consecuencias para el mercado europeo. Ven como ejemplo lo sucedido con las placas solares, un sector en el que la UE pasó de ser líder a perder el tren frente a la industria china.

En el sector de motor, China alberga una gran industria de fabricantes eléctricos, que recibe jugosos subsidios estatales, y que se prepara ahora para aumentar las ventas en Europa —su mayor mercado fuera de China—, de modelos más económicos que los de fabricantes europeos. Un 8% los vehículos eléctricos nuevos vendidos en Europa este año fueron fabricados por marcas chinas, frente al 6% el año pasado y el 4% en 2021, según la consultora de automóviles Inovev.

Europa es el área geográfica en el que esa potente industria automovilística tiene el listón de entrada más bajo, un 10% de arancel para los turismos eléctricos de procedencia china. En Estados Unidos, esa tasa de acceso sube el 27,5%; en Turquía, del 40%; y en India se sitúa entre el 60% y el 100%.

“A nuestra industria y empresas tecnológicas les gusta la competencia. Saben que la competencia global es buena para los negocios, y que crea y protege buenos empleos aquí en Europa”, ha declarado Von der Leyen. “Pero la competencia sólo es verdadera mientras sea justa”, ha añadido la jefa del Ejecutivo comunitario, que ha incidido en que la industria de los vehículos eléctricos es “esencial” para avanzar hacia una economía “limpia” y tiene un “gran potencial” para Europa.

Orden mundial

La presidenta de la Comisión, que ha pronunciado este miércoles el último discurso del estado de la Unión de una legislatura clave también en materia económica y comercial para la UE, ha endurecido en los últimos tiempos su tono sobre China, a la que hace unos meses ya acusó de querer cambiar el orden mundial para imponer su dominio, y de manejar sus herramientas “de coerción económica comercial” y políticas de desinformación para ello.

Bruselas defiende no desvincularse de Pekín, pero sí mantener una política de reducción de riesgos y ha lanzado una estrategia para controlar las inversiones en sectores estratégicos en el extranjero —como la robótica, la biotecnología o la producción de chips avanzados—, para garantizar la independencia y seguridad de la UE. En esos ámbitos, al externalizar o subcontratar algunas cadenas de suministros, se traslada la tecnología y se puede poner en riesgo la seguridad económica europea. Es una estrategia con el foco puesto en China, a la que ha reclamado que abra sus mercados a la industria europea para reequilibrar sus relaciones bilaterales.

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