sábado, abril 20

Sito Pons vende su equipo y abandona el Mundial | Motociclismo | Deportes

Alfonso Pons Ezquerra (Barcelona, 63 años), conocido por todos como Sito Pons, lleva toda la vida en el Mundial de motociclismo. En 2024, el expiloto reconvertido en mentor de grandes talentos de la cantera española dejará un hueco difícil de reemplazar en el certamen. El Pons Racing, la estructura que sirvió de catapulta a la siguiente generación de campeones, desaparecerá tras la venta del equipo y su plaza mundialista al MT Helmets MSi, propiedad del empresario madrileño Teo Martín.

“Creo que ahora es el momento para cerrar esta etapa tan exitosa que hemos disfrutado del equipo. Desde mi época de piloto, son 42 años en el Campeonato, y cuando hicimos el proyecto sabíamos que queríamos ser un equipo protagonista”, explica Pons. Sus dos títulos de campeón del mundo en la cilindrada intermedia en 1988 y 1989 representaron un antes y un después en el panorama nacional. Dos fuertes caídas apartaron al piloto del asfalto en 1991, y su decisión entonces pasó por cambiar el garaje por los despachos y ceder su estructura y patrocinios a Álex Crivillé en 1992. El noi de Seva, primer campeón del mundo español de la categoría reina en 1999, fue su primer protegido e inauguró su etapa como maestro de grandes campeones nacionales.

Luego llegaron todos los demás. Desde Alberto Puig hasta Augusto Fernández, pasando por Carlos Checa, Héctor Barbera, los hermanos Espargaró, Maverick Viñales y Alex Rins, muchos de los grandes nombres españoles del certamen pasaron sus años formativos bajo la tutela de Pons: “Me enorgullece haber contribuido al desarrollo de las carreras deportivas de todos estos pilotos, y que algunos de ellos hoy en día siguen siendo los protagonistas en MotoGP. La apuesta del Pons Racing siempre ha sido apoyar a los pilotos españoles y servirles de lanzadera a MotoGP”.

Además de la cantera nacional, otros pesos pesados de las dos ruedas pasaron por su escuela. El campeón del mundo de MotoGP en 2021, el francés Fabio Quartararo, estuvo en el equipo una temporada en Moto2. También lo estuvieron antes Alex Barros, Loris Capirossi, Max Biaggi, Troy Bayliss y Tohru Ukawa, entre otros. De la actual parrilla de MotoGP, seis miembros echaron raíces en el asfalto con él.

En el extenso palmarés de Pons Racing brillan sus cinco títulos mundiales de pilotos y tres por equipos. La estructura amasa 71 victorias y 230 podios en sus varias etapas dentro del Mundial. Entre 1992 y 2006, el Pons fue referencia en 500cc y MotoGP. Su salida de la categoría reina le dejó tres años sin hueco en la parrilla, hasta que en 2009 inició el actual proyecto en Moto2. Pons empezó a interesarse por las motos y la competición por culpa de un vecino. Para los estándares actuales, comenzó tarde. Con 18 años hizo su primer pinito en velocidad y al año siguiente ganó la Copa Streaker para Taulé, un histórico taller barcelonés.

Ese primer éxito le juntó con Manolo Burillo y Antonio Cobas, quienes armaron sus primeros pasos y monturas en la alta competición. En 1981, debutó en el Mundial de 250cc y en 1984 logró su primera victoria en el GP de España. En total ganó 15 carreras y subió 41 veces al podio antes de pasar al otro lado del mundo. Cuando su rendimiento cayó en picado por culpa de las secuelas de sus graves accidentes, Pons tuvo la visión de apostarlo todo a la siguiente generación. “Quería encontrar una alternativa, un piloto español que pudiera aprovechar todos los recursos invertidos, un sustituto para hacer el trabajo que yo ya no podía hacer”, recordaba en conversación con EL PAÍS el año pasado, cuando se cumplieron 30 años de la primera victoria de Crivillé en 500cc.

Ya entonces, Pons reconocía la dificultad de las finanzas mundialistas en los últimos cursos. El expiloto llevaba muchos años tras una plaza como equipo satélite en la categoría reina que no llegó ante la negativa de Dorna, la promotora del certamen, de abrir más plazas en la parrilla. Desde el paso a la televisión de pago y con los recientes cambios de formato, los equipos de las categorías pequeñas viven en una crisis constante para tener visibilidad y atraer a los patrocinadores que mantienen vivas las estructuras complementarias al plato principal que es MotoGP.

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