lunes, julio 15

Las niñas ya no quieren ser sólo Alexia | Mundial fútbol femenino 2023

Estamos en la final del Mundial. Se dice rápido y se escribe con 27 caracteres. No está de más repetirlo varias veces para asimilarlo. Estamos en la final del Mundial y esto lo he soñado antes. He soñado con hacer historia y la historia se escribe con equipos como este.

Hace unos meses era impensable llegar al último día de campeonato y estar en el partido más importante con opciones muy reales de conseguir la primera estrella. Ahora, nos estamos acostumbrando a eso de “España ha hecho historia”.

Pero sí, la selección española lo ha vuelto a hacer. En unos meses seremos mucho más conscientes de lo que esto supone. Hacer historia significa que las niñas y niños recuerden el gol de Salma Paralluelo ante Países Bajos, recuerden dónde estaban aquel día viendo el partido, sí, pasadas las cinco de la mañana o al despertarse, y recuerden cómo lo celebraron, como Salma, corriendo sin rumbo, eufórica.

Hacer historia significa recordar cuánto escoció la derrota ante Japón, y cómo estas jugadoras se levantaron al día siguiente, con mentalidad de campeonas. Historia es volver a ver disfrutar sobre el terreno de juego de la actual Balón de Oro. Incluso sin estar al 100%, siempre está. Es disfrutar del solfeo de Aitana, preservando el ritmo y marcando el compás.

Son historia de este deporte las lágrimas de Jenni y Alexia abrazándose en el banquillo después del partido de cuartos. Qué decir del torneo que se está marcando Tere Abelleira, la mejor mediocentro del Mundial, o de la solidez de Irene Paredes en la retaguardia.

Hacer historia es sentirse y ser superiores en unas semifinales a una selección a la que nunca habíamos ganado. También es someter a uno de los mejores combinados del mundo como Suecia, que ocupa el número tres en el ranking FIFA.

Ya es histórica la entrada de Salma Paralluelo en el minuto 56 que cambió el partido ante las suecas. Le tocó situarse de nueve, una posición poco habitual para ella y, no sólo revolucionó el juego de España, sino que marcó con la pierna menos buena, la derecha. Segundo tanto enmarcado en nuestras retinas de la jugadora del Barça. El equipo de Peter Gerhardsson se postulaba como serio aspirante al cetro mundial después de una fase de grupos inmaculada y tras mandar para casa a dos campeonas del mundo: Estados Unidos, en octavos, y Japón, en cuartos. Tendrán muchas cosas, pero no tienen a Salma. 19 años y su primera temporada dedicada exclusivamente al fútbol no puede ser mejor (o sí, el domingo lo sabremos).

Tampoco tienen a Olga Carmona, que controló, golpeó y marcó con la zurda para volver a hacernos creer que sí, que este es nuestro año y este Mundial es nuestro. Olga de mi vida. Ni tienen la seguridad de Cata Coll, que lleva tres partidos disputados en este torneo y parece que lleva toda la vida.

Hacer historia es que las niñas ya no quieran ser sólo Alexia. También quieren ser Aitana, Salma, Jenni, Olga, Cata, Alba… Esta es la victoria de mucha gente, de toda una generación. Es el triunfo de muchas niñas que sueñan algún día estar donde ahora están ellas, y que nunca van a volver a pensar que no pueden llegar allá donde alguna vez han soñado estar.

Porque esto ya no es un sueño, es una realidad. Pase lo que pase el domingo, este equipo, esta selección y estas jugadoras, las que están y las que no, han hecho historia y la historia perdura para siempre. Falta lo mejor, porque la historia se sigue escribiendo. A por la estrella.

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